domingo, 16 de septiembre de 2018

El tiempo justo


             Los recuerdos, como los huevos pasados por agua, se van poniendo duros, si se pasan de tiempo.  

       Pero mientras exista un atardecer escondido, una de calamares, un escaparate de libros, una fragancia de ropa blanca tendida en la azotea, entonces.., quién mira el reloj.

        Cuando recuerdo a quien ya me olvidó, se me salta una lágrima con pértiga, otra sale corriendo en busca de una cerveza con aceitunas. Y yo, con gesto seguro, me pongo las gafas de sol que tapen lo que puedan.

        Hoy, trescientos detalles aguantan la pluma del loro verde que repite un te quiero por el paseo marítimo, otro por esas risas de sirena, y otro por esos enfados de mentirijilla.

       Cena en el Chinitas, piano de cola, silencios y miradas que  preludian un beso con matices de almendra y frutos rojos, noche flamenca, Alcazaba iluminá, pura Málaga.. que haré sin ti.

                        ♫ ¡ Ayy !   ¿  cantar sin saber,

                                soñar sin dormir,

                               querer sinquerer?

                                        Sí  ♫

                                      

viernes, 27 de julio de 2018

Si esta noche la Luna



Si esta noche La Luna se sonroja y se esconde, no es sólo porque haya  eclipse.


Si se pone el jazmín en su pelo recogío y se viste de aire,  ¡ayyy!


Es porque la guitarra.. rozará el alma,

un cante.. saldrá libre.

Una bata de lunares.. se llenará de soles. Y, como una reina, levantas los brazos, tarima de hierba, taconeo que martillea mi pena sin querer que duela.


Falda de volantes, flor del romero, beso que vuela, hiere y sana cuando canta Camarón:


Luna que brilla en los mares, en los mares oscuros. Tu no estás cansá de girar el mismo mundo.

Ay, Luna, quédate conmigo y aún no te vayas

Porque dicen que a veces

Se tarda el alba, se tarda el alba.












jueves, 10 de abril de 2014

Este jueves, un relato. ¡Qué arte, mi arma!





¡¡¡QUE ARTE MI ARMA!!!
Si un ruiseñor flamenco se acerca a tu ventana, no le des alpiste ni agua, mejor un dedal del aguardiente que tus  labios destilan cada mañana.
Tu alma anuncia el alba, campanitas de San Andrés, aromas de café. Entiendo mejor lo que sientes cuando te miro.
¡Ay! qué cielo podrá serlo sin tenerte a mi laíto, reflejo del Universo, diamante herido, cometa que sorprende, recuerdos y Lunas; dudas.
Estrellas tan hermosas que brillando dan vida, en cada beso, en cada cielo, pulseritas verdes como el olivo.
Aceite de aromas silvestres y sabor almendra… Dónde lo venden. Tostadas, tomate raf recién rallado, pan de Alcalá de Guadaíra, guárdame a mí media cada mañana.
Entre tantos sillares de piedra que tiene una catedral, fue el humilde barro en una de sus puertas el que nos hizo soñar.
Con Bécquer en Bellas Artes son poesía tus calles, miradas escondidas en barrio de Santa Crúz… dime: si nos hubiera tocado la lotería; ¿el diseño de aquella reja, la cerámica de Triana, un balconcillo, o tu risa,  piropo andaluz, valdrían tanto?
¿He dicho reja?
 -Soleá:
Tus rejas no son de hierro,
Tus rejitas ya no son de hierro,
Le he dicho cuatro cositas…
Se han vuelto de caramelo ”.
Fuimos a la seta gigante, subimos la montaña blanca en ascensor.

Asombro y belleza, allí os esperé.  Estabas tan bonita que la brisa de la noche me trajo los ecos de una saeta que en aquella misma plaza se cantó, nos cuenta M.Barrios:

Manuel alto como una Torre, esperaba aquél momento en que las raíces todas de la tierra habían de enredársele para la conjunción milagrosa de la musa, el ángel y todos los duendes. Fue una mañana de Viernes Santo, Manuel Torre estaba en el balcón, y, al aparecer en la calle el paso de “La Sentencia”, él, en tensión los nervios,  apretando los hierros de la baranda, la voz densa, recibe a la imagen con la mejor saeta que se ha cantado en Sevilla. Cuando cierra el pellizco del último ¡ay!, la gente que asiste, pasmada, al acontecimiento no aplaude ni vitorea. Todos sacan los pañuelos, en silencio, y la plaza de la Encarnación se convierte en un inmenso aletear de palomas blancas. Una señora mayor llora y reza: ¡Dios mío que no pase este momento!
Noche sevillana, ¡Ay, qué sentí! cuando  una alfombra mágica nos llevó a la terraza de las Mil y una Noches.
La Giralda más flamenca, poesías de Almutamid, sueño, sal marinera, Guadalquivir, Lunita, cómo nos dejaste ir…
Ella, nosotros, bandejas, cerveza, más bandejas, más cerveza, pimientos rojos que adornan el Olimpo;  Faro de Alejandría, caracol que sube por las esquinas, Basílica de amigos, Mantón de Manila que  se hace mariposa de colores cuando abre sus alas, canelita en rama, primavera en  minifalda.
¿ Y ese bacalao con tomate que Toñi me cedió ? Ahí descubrí, que aunque se enfade un poco Pepe, yo de su lao no me separo.
Cuándo hemos desayunado Manzanilla, cartuchos de patatillas y un vaso de almendras del Salvador. ¡Ole!
A Cristina, nuestra periodista oficial, la ví tomando notas.
Habrá días que serán como tierra seca sin labrar, terrones olvidados; entonces nos quedamos en la cama y leemos bajo los tilos.
Sevilla, me llevo todo de ti, los sobrecillos de gel del hotel, la calma y la risa de tus jueveros; tu sol y tu sombra; tus sueños, ¡ que arte tienes, mi arma!
¡¡¡Sevilla, que bien tratas a quien se deja querer!!!
¡¡¡Gracias a todos los que han hecho posible nuestro encuentro!!!


Más arte en el blog de Nieves




miércoles, 12 de marzo de 2014

Acuarelas de Leiva


Subías por el callejón cargaíta de bolsas, tu pelo suelto no me dejaba ver tu naríz. Y yo hablando conmigo: por qué no descansa y se para en esa esquina y me dice su nombre.

Espera que para mí escuchar tu voz es poder respirar y soñar esta noche.

El lagarto de la Magdalena volvió la cabeza, no insistas. Si te mira, date por cautivo. Vivirás buscando su palabra, el gesto de su caricia, la música de su risa, el agua que en su raudal encierra.

Y por bulerías, entre el ruido de la calle, lloré: Quisiera besarte, pero como no puedo me conformo con mirarte.

Aquel apunte, aquel gesto, aquél principio de sonrisa me ha llenao el alma.

Ahora le escribo.  Me cruzo con ella, ni me  mira ni la miro, pero nos miramos  y en la bolsa que lleva espinacas dejo como cada viernes  hojas de más, como quisiera probarlas… esparragás. 

   

jueves, 20 de febrero de 2014

La vida insípida


Cambio vida insipida por un deseo apasionante ... o dos.

Deseo, deseando desde que te ví comprar el pan recién hecho, comerme un bocadillo contigo; en mitad del campo, donde un río de cerveza se acerque cantando guajiras. Y la hierbagüena enredá en tus zarcillos. 
 
Cuando el corazón llora, se le olvida hasta el pañuelo, y en la manga de la vida se suena sus penas. 

Sólo … un beso en la nariz, de los que alivia las congestiones nasales de tipo emocional, un pequeño masaje en el hombro izquierdo sintiendo el calor de tu mano, y… entonces se relajan los deíllos de los pies. 
 
Una hormiga mira al cielo, la luna corazón doliente va recitando poemas de Machado, llora y suspira. Pobre, vive sufriendo un querer. 

No tiene remedio:

¡Ay pobre corazón mío, con los palos que se lleva y no se dá por vencío!.

Sevilla, llena de embelesos, nos convierta los deseos en un paseo por los jardines de los Reales Alcázares; las palabras, en cantes de Triana; y la Giralda nos señale dónde se tapea ese jamón que los flamencos sueñan desde chiquititos. 
Más historias insípidas en casa de Maribel
 

jueves, 13 de febrero de 2014

Las palabras del Amor


Espera que viene gente. Habrá beso más bonito que aquel por el que tuve que esperar… y  con ansias me preguntaba ¿es que no van a dejar de pasar?.

¡ Ay!, cómo decirte que hoy me duele el aire, y en cada San Valentín me refugio en tu ausencia.

Y que al cortar la naranja, mi pena se hace zumo al mirar, sóla, la otra … mitad.

Por eso me abrigo con tu recuerdo, y paseo con tus palabras, música grabada en mi pensamiento, y me emborracho de luna y de  sueños de la Alhambra.

Dime que no me quieres; mándamelo clavaíto en alfileres.

Cupido, tan chico, cómo no te apenas de quien  dejas tan malherido.

Declaración amorosa que no encuentra un rincón literario, ni la letra de un cante por soleá cordobesa: mucho tengo que “isirte”, pero harto te “igo” callando.

En el catorce de febrero del almanaque pongo tu nombre. Mañana, muy temprano te espero en mi ventana, ven con tus alas rosas, ven que este amor que me diste a orillas de tus labios me está quemando.

Tendré el café hecho, las tostadas en su punto y …

 

 

 

 

 

 

lunes, 6 de enero de 2014

Hoy no me atrevo...


Busqué mil amaneceres entre cielos de papel, para borrar tu nombre.

Y en la inmensidad,  el reflejo azul de tus labios, distantes y escurridizos como un mal pensamiento.   

Espeleólogo buscando un beso, ¡qué si no! Siempre perdío, en cuevas infinitas, sólo, sólo me alumbra la cerilla de tu recuerdo y pronto me quemaré si no la apago.

Tu cante por soleá  llevó clavao y abre mis heridas,  y no cierran , quizás mañana, duele, duele cada noche.

Me echo crema de menta y eucalipto en el pecho y respiro hondo, es un alivio para la congestión nasal, sentimental, emocional, vital, pellizco en el alma untuoso que  caduca pronto.

Tu eres el Sueño que pasea entre trigales inacabables, ilusión de buscar la espiga suelta, la que el viento llevó hasta el campo de amapolas.

Sin miedos, entre árboles rojos y nieve blanca, ni montañas, ni el Atlas, ni todas las cumbres, eras viento a compás … eras arena que al sol se rinde y quema.

¡Tú, Tú…! ¿quién si no?

Campiña de mi Andalucía, si no te hubiera conocío, si no te hubiera besao, si no me hubiera aprendio tus lomas, asomao a tus ventanitas, si no hubiera rozado tu piel, si no supiera dónde escondes tus cosquillas, si la Luna no nos hubiera salpicao, si aquel cante no me hubiera puesto los vellos de punta…

Entonces, miraría a otro lao.

Flamenco errante, feliz, gastaría cada minuto preguntando dónde se cuecen tus pucheros,  y hubiera sido un Prometeo comiendo garbanzos en tu cocina.

Porque labios como los tuyos no hay, podría encontrar acaso unas cejas parecidas, pero tu mirar… tu mirar fue creado para verte; verte y no dormir, música que jamás se repite, añoranza de la rosa, Albayzín, quejío de Morente.

Esperanza de tenerte, como el aire que duerme en el canasto de mimbre entre libros y apuntes de latín. 

He tomado magnesio para ser más fuerte, y colágeno para aguantar tu ausencia y después de las lentejas como naranja para asimilar el hierro y asimile de camino que no te tengo, y lecitina de soja para que sea emulgente o indulgente que para el caso… 

Pero tú, tú eres, más fuerte, tanto como el silencio, como la hormiga que lleva una pipa grande, como el sabor de un beso a mandarina, como tu forma de reír, como la silueta de un no sé como se llama, como el verso suelto esperando que pases por allí ; y con todo cómo es que no me atrevo a decirte que … no me atrevo, otro día será.