martes, 6 de noviembre de 2018

¿ Qué quieres?



Yendo por la calle me senté en el banco donde, embargado por la pena, me declaré incapaz de seguir comiendo acelgas hervidas con un poco de limón.

Pero,  ¿Qué quieres?

¿La sal de su risa, aunque te suba la tensión?; ¿tres besos de los que hacen ruido?, ¿el braceo flamenco de su baile jondo que la convierte en sibila a punto de revelar el misterio de la vida?.

¿El croqueteo de los domingos con jamón?, ¿una mirada que lo dice todo y se pierde en la madrugá?.

¿el secreto de sus flanes que tiemblan en la cuchara antes de entregarse?. ¿La caricia del vuelo de un bulanico iluminado de Avatar?.

¿Saber por qué hasta el sol se pone de su lado?, ¿escuchar a Enrique Morente?, ¿esperar a que los dompedros se abran en cien colores?.

¿Decirle que le serás fiel todos los días de tu vida, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en la alegría y en la tristeza, mientras exista la manzanilla y la estrella polar?.

¡Oye!, ..  

Allí dentro veo

Un barril tapao,

Quiera, Dios, prima,

Que sea amontillao

 

 

 

martes, 23 de octubre de 2018

Bandeja de santillines


Trasminas ilusión cuando te lavas los dientes; te pintas los labios con el amanecer de Triana. Me haces soñar un beso de rubíes y esmeraldas. Y preparo el café.., solo.
 
Atravieso sin agua el desierto, busco el oasis flamenco donde escuché tu voz,  entre palmeras, palmas y palmas, higos y castañas.
 
En los Jardinillos un poeta recita sus versos. Se va poniendo margaritas pequeñas, entre el pelo, la barba, su camisa, mientras va diciendo: ésta por Federico y su Poema del Cante Jondo, ésta por  Alberti y sus palomas que creían que iban.., ésta por Miguel Hernández y su Nana de la cebolla.
 
Tan embebío me tenía que le pedí que se pusiera otra mientras decía tu nombre, y ¡al decirlo!, el sol cambió su luz con la de los membrillos.., se estremecieron los álamos y las acacias; el arrayán se fue a la Alhambra, una rosa roja dejó su dolor en el airecillo de poniente, y yo, que no podía más, terminé en la confitería de Barranco comiendo santillines.
 
Esta noche lloro cantando la mitad de mi pena,  y sentaíto en la Luna susurro por bulerías:
 
                             digo como lo siento,
                                digo como lo siento,
                             la carita de mi flamenca,
                       la busco yo no la encuentro .
 
 
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domingo, 16 de septiembre de 2018

El tiempo justo


             Los recuerdos, como los huevos pasados por agua, se van poniendo duros, si se pasan de tiempo.  

       Pero mientras exista un atardecer escondido, una de calamares, un escaparate de libros, una fragancia de ropa blanca tendida en la azotea, entonces.., quién mira el reloj.

        Cuando recuerdo a quien ya me olvidó, se me salta una lágrima con pértiga, otra sale corriendo en busca de una cerveza con aceitunas. Y yo, con gesto seguro, me pongo las gafas de sol que tapen lo que puedan.

        Hoy, trescientos detalles aguantan la pluma del loro verde que repite un te quiero por el paseo marítimo, otro por esas risas de sirena, y otro por esos enfados de mentirijilla.

       Cena en el Chinitas, piano de cola, silencios y miradas que  preludian un beso con matices de almendra y frutos rojos, noche flamenca, Alcazaba iluminá, pura Málaga.. que haré sin ti.

                        ♫ ¡ Ayy !   ¿  cantar sin saber,

                                soñar sin dormir,

                               querer sinquerer?

                                        Sí  ♫

                                      

viernes, 27 de julio de 2018

Si esta noche la Luna



Si esta noche La Luna se sonroja y se esconde, no es sólo porque haya  eclipse.


Si se pone el jazmín en su pelo recogío y se viste de aire,  ¡ayyy!


Es porque la guitarra.. rozará el alma,

un cante.. saldrá libre.

Una bata de lunares.. se llenará de soles. Y, como una reina, levantas los brazos, tarima de hierba, taconeo que martillea mi pena sin querer que duela.


Falda de volantes, flor del romero, beso que vuela, hiere y sana cuando canta Camarón:


Luna que brilla en los mares, en los mares oscuros. Tu no estás cansá de girar el mismo mundo.

Ay, Luna, quédate conmigo y aún no te vayas

Porque dicen que a veces

Se tarda el alba, se tarda el alba.












jueves, 10 de abril de 2014

Este jueves, un relato. ¡Qué arte, mi arma!





¡¡¡QUE ARTE MI ARMA!!!
Si un ruiseñor flamenco se acerca a tu ventana, no le des alpiste ni agua, mejor un dedal del aguardiente que tus  labios destilan cada mañana.
Tu alma anuncia el alba, campanitas de San Andrés, aromas de café. Entiendo mejor lo que sientes cuando te miro.
¡Ay! qué cielo podrá serlo sin tenerte a mi laíto, reflejo del Universo, diamante herido, cometa que sorprende, recuerdos y Lunas; dudas.
Estrellas tan hermosas que brillando dan vida, en cada beso, en cada cielo, pulseritas verdes como el olivo.
Aceite de aromas silvestres y sabor almendra… Dónde lo venden. Tostadas, tomate raf recién rallado, pan de Alcalá de Guadaíra, guárdame a mí media cada mañana.
Entre tantos sillares de piedra que tiene una catedral, fue el humilde barro en una de sus puertas el que nos hizo soñar.
Con Bécquer en Bellas Artes son poesía tus calles, miradas escondidas en barrio de Santa Crúz… dime: si nos hubiera tocado la lotería; ¿el diseño de aquella reja, la cerámica de Triana, un balconcillo, o tu risa,  piropo andaluz, valdrían tanto?
¿He dicho reja?
 -Soleá:
Tus rejas no son de hierro,
Tus rejitas ya no son de hierro,
Le he dicho cuatro cositas…
Se han vuelto de caramelo ”.
Fuimos a la seta gigante, subimos la montaña blanca en ascensor.

Asombro y belleza, allí os esperé.  Estabas tan bonita que la brisa de la noche me trajo los ecos de una saeta que en aquella misma plaza se cantó, nos cuenta M.Barrios:

Manuel alto como una Torre, esperaba aquél momento en que las raíces todas de la tierra habían de enredársele para la conjunción milagrosa de la musa, el ángel y todos los duendes. Fue una mañana de Viernes Santo, Manuel Torre estaba en el balcón, y, al aparecer en la calle el paso de “La Sentencia”, él, en tensión los nervios,  apretando los hierros de la baranda, la voz densa, recibe a la imagen con la mejor saeta que se ha cantado en Sevilla. Cuando cierra el pellizco del último ¡ay!, la gente que asiste, pasmada, al acontecimiento no aplaude ni vitorea. Todos sacan los pañuelos, en silencio, y la plaza de la Encarnación se convierte en un inmenso aletear de palomas blancas. Una señora mayor llora y reza: ¡Dios mío que no pase este momento!
Noche sevillana, ¡Ay, qué sentí! cuando  una alfombra mágica nos llevó a la terraza de las Mil y una Noches.
La Giralda más flamenca, poesías de Almutamid, sueño, sal marinera, Guadalquivir, Lunita, cómo nos dejaste ir…
Ella, nosotros, bandejas, cerveza, más bandejas, más cerveza, pimientos rojos que adornan el Olimpo;  Faro de Alejandría, caracol que sube por las esquinas, Basílica de amigos, Mantón de Manila que  se hace mariposa de colores cuando abre sus alas, canelita en rama, primavera en  minifalda.
¿ Y ese bacalao con tomate que Toñi me cedió ? Ahí descubrí, que aunque se enfade un poco Pepe, yo de su lao no me separo.
Cuándo hemos desayunado Manzanilla, cartuchos de patatillas y un vaso de almendras del Salvador. ¡Ole!
A Cristina, nuestra periodista oficial, la ví tomando notas.
Habrá días que serán como tierra seca sin labrar, terrones olvidados; entonces nos quedamos en la cama y leemos bajo los tilos.
Sevilla, me llevo todo de ti, los sobrecillos de gel del hotel, la calma y la risa de tus jueveros; tu sol y tu sombra; tus sueños, ¡ que arte tienes, mi arma!
¡¡¡Sevilla, que bien tratas a quien se deja querer!!!
¡¡¡Gracias a todos los que han hecho posible nuestro encuentro!!!


Más arte en el blog de Nieves




miércoles, 12 de marzo de 2014

Acuarelas de Leiva


Subías por el callejón cargaíta de bolsas, tu pelo suelto no me dejaba ver tu naríz. Y yo hablando conmigo: por qué no descansa y se para en esa esquina y me dice su nombre.

Espera que para mí escuchar tu voz es poder respirar y soñar esta noche.

El lagarto de la Magdalena volvió la cabeza, no insistas. Si te mira, date por cautivo. Vivirás buscando su palabra, el gesto de su caricia, la música de su risa, el agua que en su raudal encierra.

Y por bulerías, entre el ruido de la calle, lloré: Quisiera besarte, pero como no puedo me conformo con mirarte.

Aquel apunte, aquel gesto, aquél principio de sonrisa me ha llenao el alma.

Ahora le escribo.  Me cruzo con ella, ni me  mira ni la miro, pero nos miramos  y en la bolsa que lleva espinacas dejo como cada viernes  hojas de más, como quisiera probarlas… esparragás. 

   

jueves, 20 de febrero de 2014

La vida insípida


Cambio vida insipida por un deseo apasionante ... o dos.

Deseo, deseando desde que te ví comprar el pan recién hecho, comerme un bocadillo contigo; en mitad del campo, donde un río de cerveza se acerque cantando guajiras. Y la hierbagüena enredá en tus zarcillos. 
 
Cuando el corazón llora, se le olvida hasta el pañuelo, y en la manga de la vida se suena sus penas. 

Sólo … un beso en la nariz, de los que alivia las congestiones nasales de tipo emocional, un pequeño masaje en el hombro izquierdo sintiendo el calor de tu mano, y… entonces se relajan los deíllos de los pies. 
 
Una hormiga mira al cielo, la luna corazón doliente va recitando poemas de Machado, llora y suspira. Pobre, vive sufriendo un querer. 

No tiene remedio:

¡Ay pobre corazón mío, con los palos que se lleva y no se dá por vencío!.

Sevilla, llena de embelesos, nos convierta los deseos en un paseo por los jardines de los Reales Alcázares; las palabras, en cantes de Triana; y la Giralda nos señale dónde se tapea ese jamón que los flamencos sueñan desde chiquititos. 
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