martes, 3 de septiembre de 2013

El olvido


Si yo pudiera olvidar que te quiero, entonces nunca serías recuerdo. Historias de una noche que se adentran en las entrañas de la tierra, Sacromonte de Graná, cómo te voy a olvidar; zambra abierta, baile que  envuelve, estrechura de la vida, licor del alma.

Asomás están las estrellas para ver tu cadenilla de bronce. Pendientes de un suspiro, de unos labios, de un deseo, de un beso contenido, vale  más que no se pierda.

Risas y gestos que allí se dibujan en sombras encalás, toque de guitarra, paseo en alpargatas, espaldas que se cubren con  rocío, vida que se guarda para cuando haga falta.

Cuántos momentos tuvo, madrugá de soles, veranillo de San Miguel, palabritas enredás, sin saber, sin imaginar. De la Atlántida tuvo que llegar la brisa buscando la calidez de una caricia, reposo en una copa de vino, poema que se quema.

Sin ti ahora, me dedico a olvidarte cada diez minutos.  

Música que acompaña entre lecturas y pensamientos; mesita de noche, lamparilla luz de melocotón. A veces lo tenemos tó y nos empeñamos en que no.

Vida descalza en mitad de la corriente, deshielos de Sierra Nevada, zapatos que bailaron toda la noche y ahora duermen  tendidos en una rama de almendras tostás.

No te olvidaré porque cuando cantas, lo que se me olvidan son las lentejas  que tenía puestas.    

 

  

martes, 27 de agosto de 2013

Imaginemos en el nombre del amor


La culpa no es del viento que en libertad deja su ejemplo, ni de los ríos que nacen llenos de vida sin preguntar  quién tiene sed.

Las golondrinas y los gorriones llegan a la noche sin más ambición que el gesto que recoge sus alas.

La belleza cuando está tan cerca, a veces no se ve. Música que señala  lo que se siente con el roce de tu mano.

Ya está tó el pescao vendío. Pero a veces unos enamoraos quedan los jueves y se conjuran para mantener las palabras llenas de tierra, semilla que espera un paisaje, un sabor, una caricia.

Tarea de rebusca paciente, Ruth en el campo. Pasan las grandes cosechadoras y entre los terruños olvidados se dejan cabezas de ajos.

¡Cabezas de ajos! De los que se pelan con la mano, tan frescos que el aliento sigue libre, y que puedes ir a cogerlos gratis.

Siguen pasando maquinarias por todas las latitudes, quisieran recogerlo todo.

Poetas flamencos cantaores de sueños, no  cambio por nada el arrullo de tu mirar.

Diseñadores de felicidad, como Alfredo en su rincón de museos y vida.

Estrellas que miráis con envidia, olas   arreglás con encajes de espuma  contoneándose entre agua fresca de colonia,  se declaran al mar, sin miedo a que les apriete los zapatitos de plata. Eternas promesas en un atardecer que no acaba.

Iremos a la pastelería eligiendo  los dulces por docenas recién salidos del horno, juntaremos merengues con penas y bizcochos borrachitos de ti.

El brindis a las doce, amor pintado en la nariz; utopías, todas las  que nos queden por vivir en Amorelandia… Allí si que si. Seguro.

martes, 20 de agosto de 2013

Aniversario



Si yo supiera ponerte una flor en el pelo su fragancia sería voz, aniversario de la primera vez que me miré en tus ojos. 

Azules de cielos que cumplen trece años. Morena como la misma sierra, risa que hace vida, falda que se estrena, miradas furtivas, amigas que te rodean, carpeta que aprietas contra tu pecho.

Planetas que se desentienden de su órbita,  presentimiento de un poema, una pena; acercándome voy.  Montañas de ocho mil vienen para recoger el eco;  un níspero tiembla, cuentos de princesas se borran y toman nota.

No aguanto más, Miñarro, amigo, no te separes de mí. Y como el que se acerca herido, con la flecha en mitad del alma, sólo te veo a ti, primer día de clase de un curso nuevo, de un patio que no cabía ni uno más.

Vas dejando tu sonrisa, vas dejando de hablar, vas dirigiendo cada paso que doy, voy decidido a quererte para toda la vida, no importa que los océanos guarden tu tesoro, ni que la luna venga esta noche a llorar, no sé cómo es tu voz, promesa de felicidad.

Me arreglo el flequillo, bajas la mirada, se hace el silencio, se rompen los miedos, bailan las hojas de los árboles y todo se dijo sin pronunciar palabras.

Ayúdame. Miñarro, va a 7º A , no al B. Destino que por una letra nos separa no me lo tengáis en cuenta. Porque cada curso que empieza, brindo por ella.

Y más aniversarios en la casa de Alson

martes, 13 de agosto de 2013

Sueños de un Juevero eterno


Sueños de un Juevero eterno

 

Sabemos poco de todo, pero de sueños, sabemos mucho menos aún, aunque a veces nos empeñemos en soñar que lo sabemos todo sobre ellos.

De todos modos, si de sueños nos toca hablar, aunque poco nuevo digamos, algo diremos… 

Sani, imagino este sueño lleno de Jueveros, de belleza, tendidos en la hierba, fiesta, brindis por cada relato, limonada fría,  sin miedo porque ya no podremos ponernos malos. Eso sí. Seguirán vigentes  las normas de Tésalo, ya que las conocemos…

Por la noche dormiremos mirando a las estrellas y nos irán transformando. Entre bosques de tamarindos nos reiremos de las ocurrencias, de los chistes malos, de las exageraciones del orgullo, del reclamo de la alondra. Bailaremos en el Patio de los Naranjos de Córdoba al compás de la Noche Blanca del Flamenco. Y en cada amanecer nos sorprenderá lo que no hay necesidad de explicar.

Temblaremos de emoción,  sinceridad de un suspiro, melodía de  tus labios, granada entreabierta, sandías colorás, luz rojiza del atardecer, chorros de las fuentes, infinita dulcedumbre que no acabará nunca.

En un Planeta del que no recuerdo ahora mismo el nombre, sus habitantes conforme envejecen, son más bellos, más felices, más creativos, más enamorados, más viajeros, más fuertes, más poetas, más risueños, más bromistas, más llenos de vida.

Conforme se acercaba el final de sus días resplanden como olivos de oro bañados por mil soles, tranquilidad que cautiva, paisajes que no saben llorar, sueños que se quedan cortos, música de victoria,  conciertos en directo, teatros, bares, playas, montañas, barbacoas… no cabe tanta felicidad en un corazón.

A los que habitamos este milagroso Planeta Azul, nos esperan maravillas que dejan en nada a todo… serán realidad eterna justo al instante siguiente de nuestro último instante… ese que Santi ya ha vivío.

Que así sea.

 

  

 

miércoles, 7 de agosto de 2013

Este jueves: Cazorla en el Ascensor



Al salir del ascensor no estaba en la planta cero. Estaba en las plantas de Cazorla.

Podéis imaginaros los ojos más hermosos  clavados en el corazón de la misma Sierra. Tregua de felicidad,  promesa y beso. Qué  insinuáis.

Paisaje que camela lo que nadie ha visto. Arroyos de intimidad, flamenco en una noche de agosto, rincones para amarse, luces a medio gas, rosa de expectación.

Contemplar  mil mundos, con todo, desde su balcón, destinos que parecían llenitos de eternidad, gitana cuando te veo… ¡ay,ay!

Sabrás arrancarte un beso, sanar la herida en  mitad de la pasión, convencer al mismísimo destino, pero al querer, no sabrás que decir.

Así me encontré en mitad de Cazorla. Aroma de lavanda, pinares, columnas de luna… luz que me sostiene, rama de canela,   ponche casero.

Cielos convencedme,  de que nada vale más que las cosas que me decís …  que se llora con sólo pensar que no llegarán.

Lágrimas, vivid tranquilas, la quiero tanto que cada amanecer y cada resplandor renueva a la misma aurora.

Campo  y piano en un recuerdo me trae tu risa, sólo un sueño se repite, nada ha cambiado.

Dónde quedaron los desengaños, y los besos que no nacieron, y las ilusiones que no les dió el sol. Y las malagueñas que no canté. Y el olor a ti, zarzamora que arañas el alma.

Entre tu arboleda y el águila que vuela, nosotros en faena , barbacoa de chorizos y morcillas.

Vino de lagares cercanos, pan de pueblo, tomates con sal, pepinos de la huerta, lechugas tiernas, aceite del molino, siesta que me enseñó lo que vale un comino.

Te quiero con la fuerza de la noche que no quiere dormir. Te quiero mientras cantas una soleá. Te quiero porque desde que te conocí no sé no quererte.

Cazorla, Segura y las Villas, Metrópolis fluorescente… decidme dónde venden lo que aquí se siente.    

         A la vuelta subí por las escelaras.

Más metrópolis en  el periódico juevero

martes, 30 de julio de 2013

Luna


Cuando la Luna no tiene luz, le hablo despacito, sin prisas, con la confianza que da la noche. Está ahí en zapatillas, relajada.

Le voy contando que cada vez entiendo menos. Que el otro día me preguntaron cómo se escribía una palabra con b, v… no lo sé. No lo se. Cada vez que tengo que oírme un no lo se, no se lo que siento.

Antes parecía fácil saber, entender, escribir, soñar, viajar, querer, volver, regalar, dormir; ahora…

Hablar con la gente es lo que me consuela, alejarme del ordenador, de internet, mirar a la vida con la cara de asombro de los niños que se toman su helado de chocolate, dejando rastros de fondán en sus labios, en sus mofletes, en su nariz, en su mirar.

No importa, porque será la misma brisa del Mediterráneo la  que moverá esta noche el  abanico de colores en tu corazón.

Cántame lo que sientes, préstame tu reír, Luna, quédate, que si no, me engañan hasta en la pescadería.

Cuando llegue tu luz, cuando te vea y te rías y tu pelo y tu voz y tu pañuelo…

Selene esta noche estás tan guapa, que hasta tu bostezo, plata fina del Albayzín, lo grabaré en la madrugá.

Bulevar vacío, agua en calma. No me canso, en susurros …hasta que viene el sueño.

Noche en la ventana, gesto de seguir tu camino,  último intento, por bulerías:

Quédate un poquito más, Luna, porque dicen que a veces se tarda el alba.

Vida, llena de verde, de agua, de soles y  de atardeceres y gorriones, de mundos, de libros, de música de ti… sólo queda vivirlo.

miércoles, 24 de julio de 2013

El bosque


Ya no tengo más bosque donde ir que al del poster grande sujeto a la pared por cuatro chinchetas verdes; paisaje arbolado, lleno de música, veredas que llevan y traen según tu alma tenga pena en su mirar…

Hay dos colinas: la más concurrida, la del jamón, con sólo decir tengo hambre, te sirven  una ración de ibérico de bellota bien cortado, finico, veteado. . . enfrente están las  bebidas. Enseñando el jamón tienes barra libre. En medio un valle, mesas y hamacas de diseño ergonómico que miran al cielo.

Allí crecen los recuerdos entre palmeras datileras, fresas silvestres, violetas de fragancia nocturna, ríos de poesía con peces que recitan a Calderón, Lope de Vega y a Shakespeare en inglés, no hay celos.

Luego, andar descalzo sobre el césped del bulevar,  renovando las ilusiones por cada una de tus miradas, tuve miedo.

Música que arranca sin pedir permiso.

Arenas blancas, guía de cumbres dibujadas, las más cercanas, allí están, entre nidos de manos, las dos primeras lágrimas de amor, el primer te quiero, y la promesa eterna, poesía de rimas inocentes, beso que sólo en sueño se encendió…, hormigas con alas.

Bosque, me tienes enredado. Que cante tu aurora, que baile tu luz, que haga de palmero tu sol, que lloren tus estrellas. Reflejos de faro, guía de barcos cargados de especias.

Buscando las palabritas que derramaron tus labios, busco en la  Alhambra, esta noche serán jazmines; pregunto a las flores de viento, duduk de enamoraos que duermen seguros protegidos por la luna. 

Ya no hay prisas, sólo que si no estás… no hay vida ni la cerveza estará fresquita.

Quejío de un cante flamenco que sabe a vainilla, guitarra de palo santo, emoción que brilla en quien te escucha. Sentimiento de los pobres que no entendemos ná.

Hoy el único bosque que busco es el que dejé atrás sin saber que los caminos eran de agua.

Peregrino, con las manos en los bolsillos, voy por ninguna parte, preguntando al campo, al aire y a los trigales.

Cautivo de tu nombre, cautivo del vino, te vieron por Granada, por el Albayzin, te sigo.  En su mirador de San Nicolás, esta noche, brindaremos con la Luna. No me faltes.