miércoles, 13 de noviembre de 2013

Somos árboles...


Aunque sé que te fallé…  quiero perder lo que me queda. Dame un momento llenito de tí, yo me encargo de las castañas calenticas, recién asá. Y de la chimenea,  y de trasnochar entre ascuas, y …

Te contaré de los árboles que guardarán en su piel la escritura de lo que nunca se escribió; regálame un momento, ese que perdí por mirar las estrellas de más.

No comprendo la vida sin cantar tu nombre, por abajo, por arriba, en tu almohada haciéndote cosquillas, lo más bonito… tú.

Sobran los mundos que ofrecen riquezas, gloria y fortuna. Nosotros somos  palmeras, y olivos, y granaos, y las raíces las echamos  a orillas del mar, donde la sal marina tiene yodo y oro y es gratis.

Si nos despiertan las olas cuando el alba empieza a bostezar, y una bailaora taconea descalza en la arena, y el cante rompe a hervir y se rompe una media, un calcetín… es la libertad que se ha hecho flamenca.

Anochecer, de la chimenea salen chispas como fuegos artificiales, esmeraldas, amarillas y naranjas.

Sé que tus mejillas las besé, pero era a tus labios a quien yo besaba.

 

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